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Salamanca y alrededores

 

 

SALAMANCA CAPITAL  Y ALREDEDORES

 

Aves esteparias, rapaces y acuáticas a un paso de Salamanca capital.

 

La ciudad de Salamanca y sus alrededores acogen a muchas de las aves que se pueden ver en España. Las llanuras y dehesas cercanas, el curso del río Tormes y la propia ciudad de Salamanca, son una continuidad de los paisajes naturales de la provincia. Sin alejarnos mucho de su casco histórico, encontraremos numerosas aves rapaces, acuáticas y esteparias. Avutardas, milanos reales, buitres leonados y negros, halcones peregrinos, águilas calzadas, búhos chicos y otras muchas a menos de 10 kilómetros de su casco histórico. 

 

Algunas arenas de celo de las avutardas tienen de fondo las torres de las catedrales de Salamanca (Foto: Miguel Rouco).

 

 Las llanuras cerealistas que rodean la ciudad, están llenas de sorpresas para todo el que sepa mirar con cuidado y curiosidad. La vista afinada sabrá descubrir la figura pálida de la enorme avutarda escondida contra el campo de terrones. Tampoco se le escapará el vuelo velero del milano real en el atardecer del invierno. Sabe que su vuelo directo le llevará al dormidero comunal que comparte con otras aves llegadas desde el centro de Europa. En el silencio de la fría tarde de invierno, se dejará escuchar la llamada lastimera del alcaraván y el lejano murmullo de las grullas camino de sus dormideros.

 

 

 Halcón peregrino montando guardia en la ciudad de Salamanca. (Foto: Miguel Rouco).

 

 Los cielos de Salamanca están llenos de sorpresas: El picado increíble del halcón peregrino; El paso altísimo de los grupos de buitres leonados y negros; El vuelo agilísimo del alcotán en busca de insectos y golondrinas; Los bandos vocingleros de las grajillas; Los cernidos del cernícalo primilla aprovechando las polillas atraídas por la luz cegadora de los focos que iluminan los edificios históricos.

 

 Un macho de avetorillo se esconde en las orillas del río Tormes (Foto: Miguel Rouco).

 

 El río Tormes es el pulmón verde de la ciudad. Sus orillas e islas están cubiertas por una densa vegetación de ribera que sirve de refugio para numerosas aves a lo largo de todo el año. En algunos de sus tramos su observación resulta sumamente sencilla. Garzas reales, garcillas bueyeras, garcetas comunes y grandes, águilas calzadas, alcotanes, oropéndolas, abejarucos, carpinteros, pájaros moscones y martines pescadores hacen su vida a apenas unos metros del observador.

 

 

 Silueta característica del águila calzada. En este caso un ejemplar de fase oscura. (Foto: Miguel Rouco).

 

Con la llegada de la primavera, el águila calzada, recién llegada de las sabanas africanas, llenará con sus picados increíbles, los azules cielos castellanos. Con su marcha a comienzos del otoño, serán los milanos reales europeos los que centrarán toda la atención, con concentraciones que superan los 200 ejemplares.

Y con un poco de suerte, sorprenderemos la estela en el agua de la curiosa nutria.